Cuándo dar el sí a tu pareja… para ser su fiador/a

Ser fiador


Más de una vez he conocido de casos en los que una de las dos partes da todo por su pareja, literalmente. Se llega a pensar que el nivel de estabilidad  en la relación ya llegó al punto de compartir sin restricciones, se confía ciegamente y…  se accede a ser fiador/a o codeudor/a. ¿Te suena familiar?

En gran parte de los casos esto ayuda a que la pareja –o una de las dos partes– pueda adquirir bienes valiosos o resolver problemas financieros. Como anécdota personal te puedo compartir que cuando adquirí mi crédito hipotecario (ya pagado) recurrí a mi entonces novio (ahora pareja estable) para que me apoyara  mancomunando ingresos para aplicar al crédito, pues con mis ingresos no aplicaba. Confió, accedió, firmó, el crédito se pagó con éxito y hoy esa casa que adquirí es nuestro hogar.

Pero la historia no siempre acaba bien, muchas veces la pareja se disuelve y las cuentas no terminan como deberían, lo que nos hace preguntarnos… ¿cuándo sí y cuándo no debemos asumir el compromiso de ser fiadores/codeudores de nuestra pareja?

Primero, debés tener claro que ser fiador es una responsabilidad muy grande –independientemente de a quién estés respaldando–, pues según establecen los contratos de crédito en Nicaragua, el fiador se convierte en un  codeudor solidario y principal pagador del deudor.

En palabras sencillas: si el deudor no puede –o no quiere– pagar, automáticamente el fiador debe asumir la deuda. Entonces, para determinar si vas a ser fiador/a de alguien, debés preguntarte si pagarías  la deuda que se está adquiriendo, al margen de lo que haga o le ocurra a la otra persona. Si no estarías dispuesto/a, mejor abstenerse.

Por tanto, para saber si podés o no dar el “sí”, debés valorar dos aspectos:

1. Si tu relación con la persona deudora amerita asumir el compromiso (si es pareja estable o es un familiar cercano, o simplemente un conocido, compañero de trabajo o el novio/novia que apenas conocés) y,

2. Si tenés capacidad de pagar esa deuda, en caso de que debás saldarla vos.

Muchas veces creemos que nuestra pareja (sean novios de pocos días, estén comprometidos, o casados desde hace muchos años) lo seguirá siendo por mucho tiempo y que será incapaz de hacer algo en nuestra contra o peor aún: dejarnos “colgados” con una deuda suya, pero… ¿realmente es así?

Precisamente este tema surgió porque  lectores de Dele Peso a sus Pesos compartieron sus casos, en los que ex parejas les dejaron con una enorme deuda por ser fiadores, o que adquirieron a su nombre; también hay casos en los que la ex pareja sustrajo una tarjeta de crédito o débito y, como conocía el PIN, retiró suficiente dinero como para provocar muchos dolores de cabeza, lo que te contaré en otro artículo.

Además, aunque tu pareja o quien te pida que seas su fiador sí pague pero lo haga con atrasos, debés tener claro que tu récord crediticio se verá afectado. Su mora, arreglos de pago o reestructuraciones del crédito también te afectarán tu historial, lo que podría ocasionarte serios apuros cuando necesités un crédito.

Como podés ver, ser  fiadores de alguien siempre es una decisión que se debe tomar con mucha seriedad, y aunque sea tu pareja, debés valorar los puntos aquí recomendados, para que no te vayás a quedar pagando deudas ajenas.


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2 Respuestas

  1. GA dice:

    Muy buen tema, de echo es terrible tener que pagar deudas de tu Ex, porque por si fuera poco tener que lidiar con la separacion, esta la deuda que te recuerda cada dia esa relacion., en mi caso mi record quedo manchado aunque ya pague esas deudas el historial esta ahi y no me ha permitido optar a financiamientos.

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