Cuándo tu negocio necesita (realmente) un crédito

La vida de los pequeños negocios y emprendimientos suele ser corta por una administración no adecuada, donde el uso del crédito juega papel esencial.

Para evitar que te pase, debés tener certeza de en qué momento tu negocio sí necesita empujarse a través de financiamiento, de modo que esa deuda adquirida aporte y no reste. Es hora de pensar como un/una gerente y analizar tu entorno para tomar una decisión acertada sobre el financiamiento de tu empresa.  ¿Cómo saberlo? Podés guiarte con estos escenarios:

1. Tu mercado demanda crecimiento rápido. Esto responde a una situación imprevista que empuja repentinamente la demanda de tus productos o servicios. Por ejemplo: supongamos que tenés un pequeño restaurante y resulta que muy cerca se instalará una nueva empresa con gran cantidad de trabajadores, los que demandarán comida y no tenés los recursos suficientes (utensilios, mobiliario, espacio) para dar respuesta a los posibles nuevos clientes.

En este sentido, José Antonio Sánchez, máster en finanzas de la institución de microfinanzas Pro Mujer, recomienda analizar las oportunidades y amenazas de tu entorno:

cuando existan más oportunidades que amenazas es buen momento para crecer y pensar en un financiamiento ya que podrás hacer negocios con tus clientes existentes y seguramente prospectar nuevos clientes, pero sin al contrario, las amenazas son más prevalecientes que las oportunidades, entonces no sería un buen momento para endeudarte y en cambio deberías afianzarte con lo que tienes”, aconseja.

2. Tu capacidad instalada frena el crecimiento. Conforme se da a conocer el negocio, la demanda natural (no repentina como la del caso 1) te demanda inversión para aumentar la capacidad de operaciones con nuevos equipos o maquinaria, lo que va a requerir montos significativos que no siempre pueden ser cubiertos por los ahorros del negocio –si los tuviera–, por lo tanto un crédito sería óptimo para impulsar ese crecimiento.

Pero recordá que crecer no sólo se trata de aumentar inventario, sino pensar en otros aspectos como el número de trabajadores, nuevas herramientas para administrar el negocio, algo de tecnología para agilizar los registros, entre otras tantas necesidades.

Sánchez recomienda utilizar el endeudamiento principalmente para capital de trabajo e inventario, es decir que maquinarias y equipos deberían ser financiados principalmente con ahorros y/o utilidades. Aunque “esto no significa que no podás hacer uso de deuda para adquirir estos  equipos, solo decimos que lo más conveniente es que tu negocio debe llegar a tener la capacidad de asumir ese tipo de inversión”, menciona.

3. Se necesita mejorar la infraestructura. Ampliaciones, remodelaciones o reparaciones en el local requieren desembolsos muy importantes que si no se hacen correctamente, podrían descapitalizar el negocio. El crédito es una opción viable para cubrir total o parcialmente estas inversiones.


No te perdás: 5 reglas si buscás un crédito para invertir


4. Identificás una nueva oportunidad de negocios. En el día a día pueden surgir oportunidades adicionales de negocios (vinculadas o no a lo que ya hacés) y muchas veces no entramos a ellos por falta de capital. En este caso un crédito podría permitirte aprovechar esa nueva oportunidad, pero debés siempre contrastar el margen de utilidad que te dejará el nuevo negocio versus el costo del crédito.

En este caso, antes de entrar a un nuevo mercado en donde tú ofrezcas tus mismos productos o productos nuevos, lo recomendable  es realizar un análisis de costo-beneficio.

Es un proceso sencillo, donde debés incluir todos los costos incurridos en tu producto o servicio (incluyendo los  costos de adquisición o de producción, impuestos, transporte, entre otros). Una vez esto se haya hecho, se debe estimar cuánto se espera ganar para así definir el precio de venta.

Recordá que esto no debe ser un número antojadizo sino que debés investigar el precio de otros competidores en el mercado, tomando en cuenta la similitud en las características del producto de otros competidores, zona geográfica, accesos, etc”, resalta el especialista de ProMujer.

5. Querés o necesitás dar crédito. Supongamos que surge un cliente grande, que te va a demandar gran volumen pero te pide un mes de crédito para cada entrega, ¿estás en capacidad de otorgarlo? Recordá que mientras ese pago esté en espera, tu negocio tiene que enfrentar los gastos fijos como servicios básicos, pago de personal, local, reposición de inventario entre otros, lo que muchas veces no permite dar ese tipo de concesiones, pero… ¿vas a dejar perder ese cliente grande? Para situaciones como esta es que podés optar a un crédito para ampliar tu capital de trabajo y crecer.

Si has tomado la decisión, debés cumplir con una regla básica: el plazo que le des a tus clientes debe ser menor al plazo que te han dado tus acreedores (instituciones financieras o proveedores). Por ejemplo: si vendés un producto que necesite servicio de empaque y pagás a un proveedor para que lo realice y este proveedor te da crédito a 60 días, vos debés otorgar  tus clientes un plazo menor, digamos 30 días, de modo que te asegurés contar con liquidez para poder pagarle a tu proveedor y, si tu cliente se atrasara, podás tener un margen de días para gestionar la recuperación de tu dinero antes de que llegue la fecha de pagarle a tus acreedores.

Sea cual fuere tu caso, debés recordar que asumir un crédito es una gran responsabilidad y no debe decidirse a la ligera, por lo cual te recordamos las 5 reglas a seguir si buscás un crédito para invertir.

Un tema fundamental al solicitar un préstamo es la decisión de en qué invertirlo. Los negocios pequeños generalmente lo que más requieren es capital de trabajo, ya que este tipo de inversión contribuye a dinamizar su negocio, generando mayores ingresos para lograr estabilidad; luego se puede pasar a pensar en activos fijospara mejorar las condiciones del emprendimiento.


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